¡Su cerebro puede ser masculino o femenino!
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Con frecuencia se escucha que las parejas se quejan de no entenderse entre sí. Ellos dicen que ellas son incomprensibles, impredecibles y complicadas mientras que ellas dicen que ellos son egoístas, tercos y mudos. Muchas hipótesis han surgido para dar una explicación a estos calificativos que la mayoría de las veces sí describen a una mujer o a un hombre convencionales.
Por supuesto, existen las explicaciones sociales en las que la crianza diferencial de una mujer o de un hombre los hace seres de diferentes maneras de ser y de pensar y cada uno asimilado al género que se le ha asignado.
No faltan las explicaciones individuales en las que las condiciones particulares de personalidad y del ambiente en el que cada uno creció forjaron esa manera de ser y de pensar de uno u otra.
Con el inusual interés que se ha despertado en las últimas décadas por la biología del comportamiento humano -Psicobiología- se ha recopilado una serie de datos sobre la relación entre cerebro y conducta que sugieren que las diferencias de ser y de pensar entre hombres y mujeres pueden estar muy fundamentadas en diferencias hoy evidentes entre el cerebro de unos y otras.
Se especula actualmente que el cerebro de la mujer ofrece facilidades para la función de su hemisferio encargado del lenguaje, usualmente el izquierdo, que en ellas es más grande que el otro hemisferio y eventualmente más grande que la media de ese mismo hemisferio en los hombres. En los hombres, al parecer, su cerebro ofrece facilidades para la función del otro hemisferio que colabora particularmente en la comprensión y en el desempeño de lo relacionado con el espacio y el tiempo. De esto se desprende que las mujeres tienen muchas más facilidades y habilidades para la comunicación verbal mientras que los hombres tienen más facilidades y habilidades para desempeñarse en actividades que involucren coordinación temporal y visomotriz.
Ciertas evidencias sugieren que los hombres tienden a ser especialmente analíticos -capaces de entender un todo al descomponerlo en sus partes- mientras que las mujeres tienden a ser sintéticas -capaces de componer u organizar un todo a partir de sus partes.
Los hombres tienden a la lucha social por la jerarquía, la posición y el poder mientras que las mujeres tienden a mantener la armonía y a buscar la conciliación de los grupos siempre que el grupo sea formado por hombres y mujeres. Cuando en un grupo hay principalmente más mujeres, podría ser que ellas promovieran la inestabilidad y el conflicto.
La presencia o ausencia de hormonas sexuales masculinas -especialmente testosterona- durante ciertas etapas tempranas del desarrollo embrionario -y en el caso de presencia, la magnitud con que aparezcan- determinan los atributos masculinos o femeninos en la manera de pensar de nuestro cerebro.
La mayor cantidad de testosterona en la sangre de los hombres -tal vez unas diez veces la cantidad que la mujer tiene en la suya- parece explicar todas estas diferencias e incluso algunas más, como podría ser la de el mayor deseo sexual o la “disponibilidad sexual”, que se le atribuyen al hombre.
Sin embargo, algunos hombres desarrollan habilidades de lenguaje muy superiores al promedio de sus congéneres y algunas mujeres desarrollan habilidades espaciotemporales o visomotrices superiores a sus congéneres. Ninguna de estas dos características implica tendencias homosexuales sino más bien habilidades de un individuo que no son comunes para la mayoría de los de su sexo.
Anne Moir, quien ha estudiado este tema profundamente, ha propuesto un cuestionario muy sencillo con el que se puede considerar si el cerebro de quien lo contesta tiene más características masculinas o femeninas y lo publicamos en el siguiente artículo.
Resuélvalo y determine si su cerebro tiende a ser masculino o femenino en sus habilidades!
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El blogger es Psicólogo con estudios de Maestría en Psicología Clínica y con una experiencia de más de 20 años en Terapia Sexual y Terapia de Pareja.
