Enero 26, 2011

Dispareunia femenina: Sexo Doloroso

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La Dispareunia femenina se define como malestar genital o perigenital para la mujer antes de la penetración, durante ella o posterior, en por lo menos la mitad de las relaciones sexuales.

 

Aunque puede sonar extraño que se presente malestar antes de una penetración, debe quedar claro que éste es usualmente el resultado de tejidos genitales o perigenitales muy sensibles, lesionados o atrofiados. Cuando se inicia la excitación y una buena cantidad de sangre invade las estructuras sexuales hinchándolas, desplazándolas y sensibilizándolas; obviamente, si hay malformación, resequedad, infección, laceración o trauma se produce la sensación de dolor, algunas veces incapacitante. Una forma extrema de dispareunia anticipada a la penetración está relacionada con el vaginismo; disfunción en la que por el temor a ser penetrada contrae involuntaria pero fuertemente los músculos perivaginales generando molestias antes de la penetración y dificultando o impidiendo la penetración que puede resultar, además, en molestias durante y posteriores.

 

Por otra parte, algunas mujeres se resienten durante la penetración, en principio por las mismas razones de malformación, resequedad, infección, laceración o trauma que se exacerban, no con la tumescencia característica de la excitación sino con la fricción, con los movimientos o con la distensión de los tejidos producidos por la inserción peneal.

 

Por último, también un buen grupo de mujeres presenta quejas frecuentes sobre malestares que asocian como secuelas de una relación sexual. Las más frecuentes son por ovarios o ligamentos resentidos durante el movimiento sexual o por la fricción y trauma en el introito vaginal o en el orificio uretral; así como por la sensibilidad del clítoris posterior a una relación sexual brusca o de extrema excitación localizada.

 

Dejando a un lado el cansancio físico o los dolores musculares propios de los esfuerzos que pudieran darse durante una relación sexual y tal vez ciertas cefaleas o similares, hacemos énfasis en que el sexo doloroso para la mujer hace referencia al malestar en la zona genital o al dolor pélvico o abdominal que se asocie especialmente con las relaciones sexuales; como p.e., las distensiones de los ligamentos que fijan las estructuras genitales, molestias del colon, recto o ano, cistitis, dolores de ovarios, contracciones uterinas, y una gran variedad de molestias vaginales y vulvares.

 

Obviamente hay condiciones estructurales y funcionales en algunas mujeres que tal vez requieran intervenciones quirúrgicas o procedimientos más complejos; pero muchas de estas dificultades son tratadas con sencillas indicaciones de modificación en el procedimiento sexual que incluyen posiciones diferentes, ritmos diferentes, lubricantes, calentamiento y estiramiento, ejercicios sexuales de habilitación de los genitales y otras técnicas de buen pronóstico.

 

La vida sexual debe ser plena, responsable, sana y, especialmente, satisfactoria. Cualquier molestia que impida disfrutarla debe ser consultada para superarla tan pronto como sea posible.

 

Consulte.

 

Apreciado lector: Contamos con más de 100 artículos en este mismo blog sobre diversos temas de la sexualidad. Busque aquellos de su interés en el buscador de Terra.com.co o en cualquier otro buscador tecleando en la ventana de búsqueda las palabras “Sexualidad Inteligente” y a continuación el tema de su interés.

Abril 4, 2010

Prostitución en salas de masaje.

 

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Aunque no todas, por supuesto; ciertas salas de masaje escudan centros de servicios sexuales para todas las necesidades, pues bien pueden beneficiarse los hombres y mujeres heterosexuales tanto como ellos y ellas homosexuales y de otras preferencias u orientaciones.

 

En su forma más básica y para heterosexuales, estas salas de masaje disponen de mujeres u hombres masajistas (según el caso) que bien pueden realizar su trabajo oficial (dar masajes) vestidos, semidesnudos o desnudos a preferencia de su cliente.

 

El vestuario puede ser sugestivo variando otra vez entre diversos uniformes como el de secretaria, enfermera, maestra, estudiante, ejecutiva, obrero, conductor, mensajero, jefe, médico, sado, etc.

 

Los masajes pueden ser con máquinas, con las manos del masajista, con sus pies, con todo su cuerpo o particularmente con sus zonas voluptuosas como los senos, las nalgas, la vulva o el pene; tal vez utilizando aceites o ungüentos estimulantes.

 

Luego, o a cambio de este masaje erótico, pueden venir otros servicios sexuales como la estimulación manual de los genitales u otras zonas erógenas, estimulación con vibradores u otros juguetes sexuales, sexo oral o coito.

 

Para homosexuales, los servicios son primordialmente los mismos pero prestados por alguien de su propio sexo, más las variantes propias de la actividad sexual homosexual que el cliente quisiera en cada caso: penetración anal, penetración lésbica, etc.

 

Para los prestadores de estos servicios sexuales la modalidad ofrece ciertas ventajas, como el hecho de cobrar tarifas más elevadas que en la prostitución callejera, ingresos adicionales por la venta de otros productos y servicios (tabaco, alcohol, drogas, sauna o turco, transporte y hasta coartadas) mientras que se disminuye de manera importante la probabilidad de violencia.

 

A diferencia de los clásicos burdeles o casas de citas, las salas de masaje se consideran usualmente como centros de servicios rápidos en los que los clientes rara vez pasan mucho tiempo.

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Enero 12, 2010

Autoexamen genital femenino

 

Entre las principales causas de las dificultades sexuales de la mujer está la crianza con la que le han inducido a pensar en sus genitales como algo sucio o pecaminoso. Son pocas las mujeres a quienes les han enseñado a realizarse un autoexamen genital y son aún menos quienes por su propia iniciativa lo hacen.

 

Con la misma tranquilidad y desinhibición con que alguien puede revisarse el cuero cabelludo o los dedos de los pies, los genitales son parte de nuestro cuerpo que debemos conocer detalladamente, tanto para su cuidado como para poder disfrutar plenamente de ellos, y con ellos, en la vida sexual activa.

 

Atrévase a conocer sus genitales. Disponga de un espejo manual de buen tamaño y de una buena imagen de los genitales femeninos extraída de un libro; lave bien sus manos y colóquese en una situación cómoda y privada para realizar el examen.

 

Sentada en el borde de una silla, de la cama o del inodoro, abra sus piernas tanto como pueda y mire en el espejo la parte externa de sus genitales.

 

Observará el monte de Venus, que es un colchón de grasa sobre el hueso púbico, cubierto por una vellosidad gruesa y ensortijada. Ambos protegen la zona de posibles traumas, colaboran en la ventilación para conservar una temperatura adecuada y se dice que la vellosidad guarda los olores que pueden resultar excitantes para una eventual pareja. En una mujer sana, la distribución del vello púbico tiende a ser triangular y uniforme y la piel bajo ella tersa, fuerte y sin molestias al contacto. Cualquier anormalidad en la distribución del vello, o zonas a parches, puede significar infecciones, especialmente si hay rasquiña o molestia en el área.

 

Al revisar un poco más en la entrepierna, se detectan los labios mayores, también gruesos y fuertes. La textura es rugosa pero uniforme  y deben ser más o menos simétricos, sin molestias al contacto y su coloración, más obscura que los alrededores, distribuida también uniformemente.

 

Al abrir los labios mayores se encuentra una zona formada por varias estructuras que deben analizarse cuidadosamente. Por una parte, los labios menores, desprovistos de vello que se unen en la parte anterior formando el prepucio o capuchón del clítoris. Bajo el prepucio, encontramos el clítoris; que es el vestigio de lo que habría sido un pene si ella hubiera sido hombre y ahora, para la mujer, es una de las estructuras más importantes para la aparición de orgasmos. Un poco más centrada en el área descubierta por los labios menores abiertos, se encuentra el orificio uretral –abertura por donde se expulsa la orina- y más hacia la entrepierna se encuentra el orificio vaginal. Toda esta zona está permanentemente húmeda, caliente y oscura por lo que es particularmente propensa a infecciones y debe identificarse cualquier alteración en la forma, en la textura, en las secreciones, en el color, en el olor y en la sensibilidad.

 

Si le es posible, para un examen más profundo, disponga de un espéculo desechable (aparato que usan los ginecólogos para mantener las paredes vaginales abiertas durante la observación), introdúzcalo y opérelo para abrir las paredes vaginales con lo que le será posible observar el interior de la vagina que debe ofrecer un color rosado, la piel interior lisa y húmeda, similar a la del interior de las mejillas en la boca, y solamente rugosa y fuerte si se toca, en su interior, apenas pasando el primer tercio vaginal.

 

Cualquier irritación, molestia, mal olor, cambio de color en las secreciones vaginales hacia el café o el verde, verruga o abultamiento anormal deben consultarse inmediatamente con su ginecólogo de confianza. Es mejor molestarse y consultar aunque luego le digan que todo está bien a ignorar señales peligrosas.

 

El cuidado debe ser con un lavado frecuente con agua corriente y jabón íntimo suave sin alterar la acidez interna por cuanto de ella depende la protección natural. No se recomienda el uso autoprescrito de lavados vaginales.

 

Agosto 14, 2009

Ellas: Orgasmo rápido vs. Orgasmo precoz

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El orgasmo es un reflejo del sistema nervioso que aparece cuando se han estimulado ciertas terminales sensoriales de manera suficiente durante lo que se conoce como la Respuesta Sexual Humana.

 

En la mujer (muy similar a lo que sucede en el hombre) se desencadena una serie de contracciones rítmicas de los músculos perigenitales que involucran la vagina, el útero y el ano. Determinando la intensidad reportada de un orgasmo, la serie puede ser tal vez de entre 3 y 10 contracciones, seguidas de un cierto período de relajación que descarga la tensión acumulada por la excitación y por el orgasmo mismo.

 

La sensación orgásmica o de clímax puede interpretarse como el placer de darse cuenta de que un dolor que se asomaba (por las contracciones en una zona sensibilizada por la excitación) finalmente desaparece llevándose con él la tensión.

 

Se parte del hecho de que las mujeres tienen una alta probabilidad de ser multiorgásmicas sin mucho entrenamiento, solamente mediante el mantenimiento de la fase de meseta en su respuesta sexual, lo que quiere decir que se continúan la estimulación y el deseo, en el juego sexual con su pareja.

 

En general, se promueve que la mujer aprenda a tener orgasmos rápidos para aumentar la probabilidad de que su pareja tenga tiempo y oportunidad de continuar estimulándola y así ella pueda repetir y disfrutar una y otra vez sus orgasmos. Se reportan casos de mujeres que en una sola respuesta sexual obtuvieron cientos de orgasmos seguidos.

 

Quisiera proponer que un orgasmo rápido fuese aquel que cumple la condición de que sea obtenido por el interés de la mujer en que aparezca pronto y para eso ella conoce y utiliza técnicas de movimiento, fricción o estimulación que lo(s) hace aparecer a voluntad y que una vez obtenido puede mantenerse la excitación y buscar otro u otros hasta la saciedad o el cansancio.

 

En contraste, orgasmo precoz sería mi denominación para aquellos orgasmos que aparecen en la mujer en contra de su voluntad y de su conveniencia, a veces con muy poca estimulación o juego sexual y que de manera especialmente característica “bloquean el deseo y generan saciación hasta el punto de rechazar cualquier forma de estimulación posterior”. En los casos más graves, el orgasmo precoz es tan rápido y saciador que no da tiempo al hombre para completar su propia respuesta sexual y exige que se retire dejándolo apenas iniciado, si es que no se produce aún antes de una penetración!!!

 

Se puede comparar la dificultad de su intervención terapéutica con la de la Eyaculación Demorada o Inhibida que ya tratamos en otro artículo de este mismo blog.

 

No siendo fácil obtener resultados satisfactorios en la forma de una cura o solución definitiva y habiendo agotado la estrategia de convertir a esta mujer orgásmica precoz en una mujer multiorgásmica mediante los procedimientos prescritos para la anorgasmia, he utilizado diversas formas de manejar esta condición:

 

  1. Medicamentos. Se prescriben ciertos medicamentos ansiolíticos, tranquilizantes, miorelajantes, hipnóticos o sedantes (a juicio del médico que intervenga inter-disciplinariamente) con la intención de que su efecto sobre el sistema nervioso lentifique o dificulte (qué ironía) la respuesta orgásmica de la paciente.
  2. Juegos Sexuales Especiales. Se sugieren ciertos procedimientos de estimulación para la mujer, que incluyen demorar el contacto directo con el clítoris o con zonas particularmente erógenas, demorar el momento de la penetración, generar movimientos durante la penetración que causen poca fricción y otros.
  3. Estimulación Interrumpida. Se entrena a la mujer para identificar el “aura”, esa sensación que anuncia confiablemente la inevitabilidad del orgasmo y una vez aparece se interrumpe transitoriamente todo tipo de contacto o estimulación hasta que se pierde un poco la excitación dándole un poco más de tiempo antes del reflejo orgásmico.

 

Dada la importancia de encontrar una solución a esta condición y teniendo en cuenta el impacto negativo que genera en las parejas en las que se presenta, invitamos a aquellas personas que han tenido estas experiencias a que nos cuenten sus alternativas de solución e incluso sus intentos fallidos para consolidar una muy buena información de este trastorno que no aparece ni en el DSM-IV (Manual de Diagnóstico Médico en el que se enumeran muchas de las disfunciones y trastornos sexuales).

 

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Agosto 10, 2009

Gónadas femeninas: Los Ovarios

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Los ovarios, situados a cada lado del útero y cerca de la parte ancha de los oviductos, presentan la forma de una nuez de aproximadamente 3 X 2 X 1 centímetros.

 

Tienen básicamente  dos funciones: la de producir hormonas sexuales -progesterona y estrógenos- y la de madurar y expulsar los óvulos cíclicamente.

 

El tejido interior de cada ovario está constituido por un gran número de cápsulas denominadas folículos y en los que se desarrolla el óvulo, que para ese momento solo es una célula germinal denominada oocito.

 

En cada ciclo menstrual, uno de los folículos crece y se acerca a la superficie del ovario en donde se rompe y libera al oocito ya maduro que queda flotando en la cavidad pélvica, entre el ovario y el infundíbulum de los oviductos o trompas, a la espera de que este lo recoja para dirigirlo hacia el útero.

 

El Folículo roto, que acaba de liberar un oocito maduro, se convierte en el denominado Cuerpo Lúteo que produce las hormonas sexuales. Si no se produce embarazo, entonces el cuerpo lúteo se deteriora y en su lugar queda una mancha, a manera de cicatriz, que se conoce como Corpus Albicans. Si se produce el embarazo, entonces el cuerpo lúteo seguirá desarrollándose para producir las hormonas que se requerirán durante este y en el trabajo de parto.

 

Se estima que una mujer puede tener una disponibilidad ovárica, para su vida fértil, de cerca de 400.000 óvulos, en los dos ovarios, de los cuales solo utilizará en las ovulaciones normales -calculemos 40 años de vida fértil y ciclos menstruales sistemáticos- unos 480 óvulos, probablemente 240 de cada ovario, aunque bien pudieran ser todos producidos por el mismo ovario o en cualquier proporción porque, en contra de la creencia popular, los ovarios no se alternan la maduración de los folículos.

 

Aquellas mujeres que por una u otra razón han perdido un ovario pueden perfectamente y sin inconvenientes disfrutar de una vida fértil común y corriente.

 

Los óvulos disponibles en una mujer, desde que nace, superan -con mucho- su deseo o posibilidad reproductiva y la mayoría de ellos nunca madurará puesto que casi todos quedarán bloqueados por la menopausia. Se ha propuesto el caso de mujeres de avanzada edad que por tratamientos o alteraciones hormonales renuevan la maduración folicular y ovulan con probabilidad de embarazo.

 

Los ovarios, como gónadas femeninas, cumplen un papel muy importante en todo el metabolismo de la mujer por lo que cuando faltan se hace necesario el control médico y suministro hormonal con medicamentos.

 

La salud sexual y reproductiva de hombres y mujeres hace indispensable (dentro de la promoción de la salud en general) conocer el papel que juega cada estructura del aparato sexual para asegurarse de que se asuman conductas que las protejan y las fortalezcan y así disfrutar de una vida sexual satisfactoria y una participación reproductiva con hijos íntegros y sanos.

Mayo 24, 2009

Si para ella la penetración es dolorosa o difícil…

 

Dentro de las muchas malas consecuencias que tiene la desinformación con la que se cría a las mujeres tanto en sus hogares como en las escuelas y colegios –y aún en las universidades- se encuentran dos disfunciones muy estrechamente relacionadas entre sí.

 

Por una parte; el vaginismo, que consiste en la contracción involuntaria de los músculos perigenitales cerrando fuertemente la vagina hasta el punto de hacer muy difícil o imposible la penetración.  En algunas oportunidades es tan fuerte la contracción que es difícil hasta una penetración digital.

 

Por otra parte; la dispareunia, que consiste en los malestares o dolores que se presentan antes, durante o después de una penetración. Antes, cuando solamente con los juegos sexuales del preludio y por la excitación ya se comienzan a presentar molestias en la zona perigenital hasta el punto de que en ocasiones la mujer tiene que detener el procedimiento porque no soporta el malestar. Durante, cuando las molestias son causadas por, o durante, la penetración misma. Después, cuando las molestias se presentan pasado un tiempo de haber concluido la respuesta o el encuentro sexual.

 

 El vaginismo, frecuentemente de origen psicológico, requiere un tratamiento que consiste en acercar progresivamente a la mujer a una penetración peneal mediante aproximaciones sucesivas en las que se la va entrenando simultáneamente en manejo de ansiedad con estrategias de relajación muscular hasta que ella se apropie de la sensación de control sobre su ansiedad y la verificación y convicción de que una penetración no le causará daño. Este procedimiento requiere del acompañamiento de un terapeuta experto que mantenga bajo control todas las variables que pudieran interferir con el buen desarrollo del protocolo de intervención.

 

La dispareunia, frecuentemente de origen estructural o médico, requiere de un tratamiento con medicamentos o con cirugía para la corrección o atenuación de las alteraciones estructurales o funcionales.

 

Cuando el vaginismo no es de origen claramente psicológico o cuando la dispareunia no es de origen claramente médico, se recomiendan intervenciones multidisciplinarias para su tratamiento; aunque nunca sobra esta combinación cualquiera sea el origen de la problemática.

 

El vaginismo se asocia principalmente con la convicción o temor de la mujer a que la penetración le cause algún daño o malestar. Frecuentemente las mujeres que sufren de vaginismo reportan la asociación de una penetración peneal o digital con lo que sería una herida causada por arma blanca cortopunzante. El propósito del tratamiento, en este caso, es el de ayudar a la mujer a enfrentar y vencer el temor a la penetración, permitiéndola y verificando que en lugar de malestar o lesión puede experimentar placer y satisfacción. En algunos casos el vaginismo es causado por contracciones no psicógenas de los músculos perigenitales, lo que amerita la intervención de otros profesionales para determinar la reversibilidad o tratamiento de la problemática.

 

La dispareunia puede tener muchas etiologías o causas que van desde alteraciones de las estructuras del aparato sexual (p.e. vagina tabicada, tejidos no elásticos, malformaciones vasculares, etc.), pasando por alteraciones endocrinas (problemas hormonales, fase del ciclo menstrual, mala lubricación crónica, etc.) hasta reacciones alérgicas al humor o fluidos de la pareja (p.e. alergia al sudor o grasa de la pareja, reacción alérgica al semen, etc.) sin ignorar causas circunstanciales como la falta de lubricación por distracción, rechazo o ansiedad durante el encuentro sexual.  Obviamente, en la dispareunia se hace necesario un chequeo multidisciplinario inicial para un buen diagnóstico diferencial y tratamiento adecuado.

 

La vida sexual es una opción de comunicación sublime con la persona que amamos, no la desperdiciemos sufriendo disfunciones que son tratables. Consultemos…

 

 

 

Abril 30, 2009

A algunas mujeres, ser madres les cuesta su vida sexual…

 

 

Ser madre tiene, a veces, un costo muy alto y las mayores cargas por tener un hijo usualmente recaen sobre ella: el embarazo, la lactancia, la crianza y, frecuentemente, hasta la manutención. Ni que decir del impacto sobre su vida sexual.

 

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Desde los mismos comienzos del embarazo se presenta tal cantidad de cambios físicos y psicológicos que para muchas mujeres la vida sexual ya no vuelve a ser la misma en adelante.

 

Los cambios hormonales que atenúan el deseo sexual, los mismos cambios que producen náuseas y vómito, los que hacen sensible la piel, los que la hacen sensible a los olores, los que dificultan la lubricación vaginal, los que dificultan la respuesta orgásmica, los que le causan depresión, los que la hacen rechazar a su pareja, los que…

 

Esto es solamente al principio; pues más adelante es posible que el volumen y el peso por su embarazo no la dejen descansar ni acomodarse para una relación sexual satisfactoria; aparecen exagerados temores y prevenciones fruto de la desinformación respecto de la posibilidad de maltratar al feto durante una relación sexual y además las recomendaciones y restricciones médicas propias del último trimestre del embarazo; razones todas encaminadas, sin proponérselo,  a disminuir o eliminar cualquier frecuencia sexual con su pareja.

 

Pero nace su bebé y el asunto se complica: viene la recuperación de su aparato sexual después del parto, una nueva menstruación (tal vez con el miserable síndrome premenstrual), el cansancio de noches en vela mientras acostumbra al neonato a horarios de comida y aseo y lo peor: la lactancia con sus secreciones incontrolables y sus olores que pueden alejar al esposo y padre más enamorado.

 

Hace tanto que no se tocan que ahora hasta les da miedo proponer o iniciar una relación sexual.

 

Y aparece una esperanza. Pero no. Cuando pasaron unos meses y se pensaba que ya era hora de volver a disfrutar, entonces se dan cuenta de que su vagina quedó distendida y se comprometió su satisfacción sexual y la de su pareja.

 

Una buena parte de todas estas situaciones se puede evitar o controlar pero la mayoría de las parejas (puesto que ni se lo imaginaban) las experimentan intensamente y al ensayo error,  lo que frecuentemente les cuesta la estabilidad de la relación y hasta la separación definitiva.

 

Si algo así estuviera sucediéndole, no es tarde   ¡ CONSULTE  !

 

Siempre he recomendado a las parejas en consulta que, ante su deseo y decisión de ser padres, acudan a dos tipos de asesoría previas al embarazo: La médica para un chequeo conjunto y determinación de buena salud para aumentar la probabilidad de un hijo saludable y sin alteraciones físicas o mentales y la psicológica  que los prepare para los costos y dificultades que ser padres conlleva aunque todo ello bien valiera la pena por las satisfacciones y orgullo que traen consigo los hijos.

 

Con todo lo anterior en mente más todo lo otro de lo que no hablamos en este artículo y que las caracteriza por su entrega y su amor incondicional, solo queda reconocerles a ellas -nuestras madres- que se merecen nuestra reverencia y veneración y nuestros más apretados abrazo y beso de felicitación y agradecimiento en el día y mes que se les dedica.

 

 

Abril 13, 2009

La primera vez…

Categoría: Sexualidad Femenina sexualidadinteligente - 8:26 am

 

Sobre nuestra primera vez hay una gran cantidad de desinformaciones que, en todos los casos, son producto de la angustia con la que nuestros ascendientes intentaron controlar la actividad sexual de sus hijos y por ello está tan ligada a la virginidad; sobre la que hablaremos más adelante.

 

Al hombre rara vez se le anticipa que le va a doler o que le puede pasar algo desagradable mientras que para un buen número de mujeres resulta de cierta expectativa y de temor anticipado el cómo será esa primera vez.

 

 

Se transmite la información de que la primera penetración es dolorosa y de mucho sangrado por cuanto se rompe el himen y la vagina no está entrenada aún para recibir a un pene erecto y tumescente.

 

 

Es cierto que hay que romper el himen pero ello no implica que tenga que doler. No es cierto que la vagina no esté madurada para recibir un pene erecto, pues solo es necesario que haya la preparación normal que aparece con la excitación.

 

 

Con base en esto, nuestra propuesta tiene que ver más con la importancia emocional y sentimental que tiene esa primera vez antes que con la importancia fisiológica.

 

 

Pensamos que uno se acuerda solamente de ciertas relaciones sexuales que haya podido tener en la vida:

 

 

1.     de la última, que pronto será la penúltima y luego la antepenúltima y pronto se nos olvidará reemplazada por la más reciente.

2.     de las espectaculares, que recordaremos toda la vida por el sitio, la situación, la persona, la osadía, la sensación, el orgasmo, el romance, etc.

3.     de las aterradoras, que recordaremos a disgusto toda la vida por cuanto fueron frustrantes, humillantes, desagradables, etc. y, con toda seguridad

4.     de la primera, porque marcó nuestra iniciación.

 

Pero esta primera puede a su vez ser parte de cualquiera de las otras tres: puede ser la última –nunca más tuvo otra- puede ser del grupo de las espectaculares o pudo ser un desastre.

 

 

Siendo tan importante debemos darle un tratamiento especial y planearla para que salga muy bien y que ella marque un hito en nuestra vida sexual y que la recordemos con particular orgullo y satisfacción.

 

 

Nuestra primera vez debe contar con  TIEMPO Y OPORTUNIDAD. Ni que decir sobre que la primera vez debe ser con alguien que se lo merezca y de quien podamos guardar un grato recuerdo antes que con quien nos hubiéramos cruzado azarosamente en la vida y quien no representó más que esa circunstancia.

 

Oportunidad en el sentido de que no sea tan espontánea como uno quisiera sino planeada. Hemos sugerido que la vida sexual debe ser responsable y ello implica anticipación. Cuando una pareja decide que quiere vivir su vida sexual no necesariamente tiene que lanzarse de inmediato al coito sino anticipar el momento y regodearse con ello mientras cubre los riesgos: determine el mejor método de prevención de embarazos, asegúrese de que su pareja sea tan sana como usted mismo(a) e identifique un buen momento y lugar para disfrutarla.

 

Tiempo en el sentido de que una pareja que ha de vivir por primera vez su relación sexual –incluso para quienes no son vírgenes pero entre ellos es su primera vez- cuente con unas horas sin interrupciones y con la privacía e intimidad que les permita disfrutarla lentamente y paso a paso.

 

 

Deje los “quickies” para los impulsivos e irresponsables o para quienes ya se conocen sexualmente y pueden disfrutar de este tipo de encuentros; es decir, ustedes dentro de un tiempo. Una primera relación sexual sin tiempo ni oportunidad está condenada al fracaso. Es muy raro que en una primera relación sexual las mujeres experimenten placer orgásmico a menos que cuenten con la oportunidad de un buen preludio, de una buena estimulación, de tiempo para menguar la ansiedad y sin la preocupación o los sobresaltos por las posibles interrupciones.

 

 

Guarde un buen recuerdo de su primera vez. Permítase el gusto de recordar con orgullo quién fue su pareja esa primera vez. Permítase el gusto de recordar el cómo, el dónde, el cuándo de esa primera vez.

 

 

Piense que es la única relación sexual que no puede, ni debe, ser opacada o ensombrecida por otras.

 

 

Anticípela.

Planéela.

Disfrútela.

Merézcasela…

 

 

Marzo 1, 2009

La Eyaculación Femenina

Este es uno de los temas en sexología que ha suscitado mayor polémica. Si respecto del Punto G existe un grupo de personas que niegan su existencia entonces no es difícil imaginar lo que se dice y reniega de la eyaculación femenina.

 

Inicialmente se consideró que la “Eyaculación Femenina” era sencillamente un aumento exagerado de la lubricación vaginal; sin embargo, la lubricación vaginal es el producto de una trasudación vascular y no de la liberación de secreciones por parte de glándulas o estructuras similares. Además, se demostró que el líquido producido durante la “eyaculación” era diferente del trasudado lubricante. Entonces se asoció el líquido eyaculado con secreciones de las glándulas de Bartholini pero la comparación química descartó el que fueran siquiera similares. Se pensó entonces en la alternativa de que el líquido eyaculado fuera un producto vesical -similar a la orina o la orina misma- liberado durante el orgasmo por las contracciones perigenitales que podían causar incontinencia.

 

El análisis químico ha demostrado que no es una sustancia que se pueda comparar con la orina.

 

Entonces, tenemos un líquido secretado por algunas mujeres durante las contracciones periorgásmicas, cuya emisión resulta ocasionalmente placentera por sí sola y que se presenta a través de la uretra. El análisis químico ha demostrado que tiene una composición más parecida al líquido prostático masculino que a cualquiera otra sustancia.

 

El análisis histológico de la Fascia de Halban femenina muestra algunos corpúsculos similares a los Corpúsculos del Placer de Krause que componen el cuerpo esponjoso masculino. También se conoce la existencia, en la misma fascia, de un sistema de glándulas cuyo origen embriológico es el mismo de la próstata masculina y que puede producir una secreción que llega a la uretra a través de pequeños orificios que se encuentran cerca de las glándulas de Skene.

 

En resumen, la eyaculación femenina existe, es un hecho, y está asociada fuertemente con la estimulación del Punto G, o de la Fascia de Halban, con lo que se cierra el círculo: La estimulación de la Fascia de Halban produce la congestión que seguramente conlleva a la secreción del sistema glandular que tiene el mismo origen que la próstata y esa secreción sale a la uretra por los orificios cercanos a las glándulas de Skene y es expulsada más o menos violentamente, a chorro, al igual que la eyaculación masculina, por las contracciones rítmicas de la uretra.

 

Las mujeres que han experimentado una eyaculación no necesariamente lo hacen a cada orgasmo y la probabilidad de que este fenómeno de eyaculación femenina se presente -en las que ya lo han experimentado o en cualquiera otra mujer- depende, al parecer, de sus niveles circunstanciales de testosterona.

 

Lastimosamente, muchos hombres que no saben de la existencia de este fenómeno, han juzgado y condenado a las mujeres que lo experimentan privándolas del placer y haciéndolas sentir culpables de una situación que, a veces, ellas mismas no comprenden.

 

EL volumen eyaculado puede ser equivalente a una cucharada grande de un líquido transparente y un poco viscoso, inoloro, que sale al vestíbulo por el orificio uretral o que se devuelve a la vejiga y sale con la siguiente micción cambiando ligeramente el aspecto de la orina.

 

A las mujeres que lo han experimentado vale la pena hacerlas caer en cuenta de que poseen una condición diferente de la mayoría pero no por ello enfermiza o denigrante y que deben aprender a sacar provecho de ese placer extra que se les ofrece de manera natural.

 

A los hombres cuyas mujeres eyaculan vale la pena hacerlos caer en cuenta de que sus parejas poseen una condición que les incrementa las opciones de placer, que no sucede usualmente en cada relación sexual, que no es orina y que no es denigrante ni ofrece ningún riesgo para ellos (de la misma manera que los líquidos que componen su semen no son orina, no son denigrantes y no ofrecen peligro alguno para su pareja). Deben disfrutar, o al menos respetar, esa condición de su pareja, ojalá no solamente permitiendo su aparición sino promoviéndola mediante exploración y ensayos y errores con los que puedan determinar de qué depende que aparezca esa eyaculación, para placer de ella.

 

Invitamos a las mujeres eyaculadoras a que nos cuenten sus experiencias, buenas y malas, en beneficio de quienes están actualizándose al respecto…

 

Noviembre 30, 2008

Si te es esquivo el orgasmo…

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 La ignorancia sobre la propia sexualidad es la más común de las razones por las cuales se presentan disfunciones sexuales.

Una de esas disfunciones muy comunes (hasta 7 de cada diez mujeres podrían tener dificultades para alcanzar un orgasmo y tal vez 3 de ellas no lo alcancen) es la anorgasmia entendida como la incapacidad o la dificultad para obtener orgasmos a voluntad con una estimulación sexual adecuada

Un orgasmo, tanto en el hombre como en la mujer, no es más que una sucesión refleja de contracciones involuntarias de los músculos perigenitales que se suceden a razón de 0.8 segundos cada una y que se dan como resultado de una estimulación adecuada.

Si las contracciones fuesen más duraderas se sentiría dolor mientras que si fuesen más cortas no se sentiría ni dolor ni placer. En el hombre y en la mujer el orgasmo fisiológicamente es el mismo fenómeno aunque sea tan difícil saber lo que experimenta subjetivamente otra persona.

Si una persona, hombre o mujer, finge un orgasmo; la mayoría de las veces la razón está en su inseguridad como pareja y en el desconocimiento de aquello a lo que tiene derecho natural.

Una mujer tiene un aparato sexual particularmente versátil con un buen número de zonas erógenas y con la posibilidad de experimentar al menos dos tipos de orgasmos y, médicamente, solo se explicaría una anorgasmia por daño o disfunción neurológica o endocrina; lo que explica muy pocos de los casos.

Casi siempre las mujeres que no experimentan orgasmos o que tienen dificultades para lograrlos sufren de esta condición básicamente como consecuencia de inadecuados procedimientos para su relación sexual; esto es, que en pareja no saben tener una buena relación sexual.

Se dice que una mujer, o un hombre, sufre de frigidez cuando su deseo sexual es muy bajo o no existe comparado con el de su pareja. De la misma manera que existen personas para quienes la sexualidad es prioridad, existen personas para las cuales la sexualidad no es importante y por tanto no buscan la actividad sexual y no hay gran motivación para involucrarse en relaciones sexuales propuestas por su pareja.

En algunos casos se habla de hiposexualidad o de sexualidad hipoactiva y se hace diferencia con la frigidez sugiriendo que la razón de su desinterés es médico. Sin embargo, frigidez es una palabra cuya raíz está relacionada con frío y ello lleva a pensar en que una persona frígida (fría) es justamente lo contrario de una persona “ardiente”.

Gran parte de las disfunciones sexuales son tratables en terapia psicológica o en terapia médica o combinada y el mejor consejo que se puede ofrecer es aquel que sugiere que ante cualquier insatisfacción sexual no duden en consultar a un especialista puesto que la mayoría de las veces se puede ofrecer tratamiento eficaz si se inicia la terapia tempranamente.

Cuando las dificultades se arraigan con el tiempo, es más difícil encontrarles una solución.