Diciembre 21, 2008

El Hombre Multiorgásmico…

En Sexualidad son muchos los temas polémicos. Entre los más controvertidos se encuentran el Punto G, el Orgasmo Prostático, el Orgasmo Uterino, La Eyaculación Femenina y el Orgasmo Múltiple Masculino, sobre cada uno de los cuales hablaremos en su momento.

La Respuesta Sexual Masculina (RSM), descrita por Masters y Johnson (1966), consta de cuatro fases. La primera, Excitación, aquella en que el aparato sexual masculino (ASM) inicia y consolida todos los cambios en el tamaño y la disposición de las estructuras que lo conforman (pene, testículos, próstata, etc.) usualmente como resultado de estímulos sexuales. La segunda, Meseta, suele ser el nombre que se da al tiempo que transcurre desde que se han consolidado los cambios y disposiciones necesarias en el ASM hasta que aparece el orgasmo. La Fase Orgásmica es la que se caracteriza por una corta e intensa sobreexcitación o clímax y en la que aparecen casi siempre dos fenómenos simultáneos que son, por una parte, unas contracciones involuntarias de los músculos perigenitales y, por otra parte, la expulsión de las secreciones de las glándulas del ASM (vesículas seminales, glándula de Cowper y Próstata); líquidos que arrastran consigo a millones de espermatozoides a los que, adicionalmente ofrecen protección y nutrición. La última fase, Resolución, es aquella en que el ASM vuelve a su condición previa a la excitación, para recuperarse y poder comenzar de nuevo.

Una expectativa común en el hombre es la de tener varias respuestas sexuales consecutivas con el fin de experimentar varios orgasmos y aumentar el tiempo que puede compartir con su pareja. Nuestras conclusiones apuntan a que en edades tempranas -p.e., en sus veintes- el hombre es capaz de iniciar una nueva RSM varias veces seguidas, incluso antes de haber terminado su fase de resolución; esto es, muy cerca de un orgasmo puede iniciar la siguiente RSM. A medida que el hombre va envejeciendo requiere de más tiempo entre el fin de una RSM y el inicio de la siguiente. Es común que en sus treintas el hombre pueda tener unas dos y hasta tres respuestas sexuales con un intervalo entre ellas de apenas unos minutos. Para sus cuarentas, y en condiciones ideales, podrá tener unas dos, de pronto tres, si deja pasar entre ellas tiempos cercanos a la hora y así, sucesivamente, necesitará cada vez más tiempo hasta que para ciertas edades requiera de días, semanas, meses o incluso años para poder o querer iniciar una nueva RSM.

Sin embargo, una cosa es tener varias respuestas sexuales consecutivas y otra muy diferente es tener en una misma varios orgasmos; lo que se ha demostrado posible y no son pocos los que pueden reportar el haber disfrutado, incluso accidental o azarosamente, al menos dos orgasmos seguidos en una sola RSM. Lo importante es aprender a diferenciar y controlar los fenómenos que aparecen en la fase orgásmica.

La clave está en que el hombre permita la aparición de las contracciones musculares, a las que se conoce tambien como orgasmo, sin permitir la secreción y expulsión de los líquidos, a lo que se denomina eyaculación. El primero es un fenómeno neuromuscular mientras la segunda es un fenómeno glandular que se confunden o unifican por cuanto suceden usualmente de manera simultánea. No es lo mismo un orgasmo que una eyaculación y el hombre puede experimentarlos separadamente ¡incluso sin erección!. Al parecer, un hombre llega al hastío y fatiga característicos de una RSM cuando ha eyaculado y no cuando solamente ha experimentado el orgasmo.

Si bien cada hombre debe someterse a un programa diseñado especialmente para él con el fin de orientarlo según sus características y sus avances -lo que requiere de asistencia profesional- todos los programas tienen mucho en común.

El primer paso consiste en entrenar el músculo pubocoxígeo (MPC) con los llamados ejercicios de Kegel que se deben realizar por lo menos en 2 sesiones diarias de contracción del MPC y cada una de ellas con 3 series de 10 contracciones cada una. En la medida en que se va progresando se pasa de contracciones cortas y de baja potencia a otras cada vez más fuertes y prolongadas. El MPC se identifica porque es aquel con el que se puede levantar a voluntad el pene erecto o con el que se puede detener el chorro de orina.

El segundo paso consiste en conocer sus propias sensaciones durante una RSM para identificar aquella que anuncia la inminencia eyaculatoria y poder detener la eyaculación a voluntad.

El tercer paso consiste en permitir la aparición de los orgasmos secos -sin eyaculación- y ganar confianza para continuar en un juego sexual a la espera de otro orgasmo. Algunos aprenden accidentalmente a desviar la eyaculación hacia la vejiga por lo que pueden creer que lograron un orgasmo seco cuando en realidad lograron lo que se denomina eyaculación retrógrada. Adecuados tono, potencia y resistencia musculares se logran en unas 4 a 6 semanas y otras tantas para lograr los pasos restantes.

¡Comience ya!

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