Diciembre 28, 2010

Sexo sin cama.

Categoría: Sexualidad Inteligente — Tags: , , sexualidadinteligente - 9:03 pm

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Sexo y cama están usualmente tan relacionados que para muchas personas es inconcebible el uno sin la otra.

 

Al parecer, nuestra mayor comodidad para realizar el acto sexual actualmente depende de una posición en la que la gravedad no nos afecte mucho y permita ciertos movimientos con poco esfuerzo y suele ser la solución a esa inquietud el hacerlo “acostados en la cama”. Tanto es así que como sinónimo de realizar el acto sexual aparece la idea de “acostarse”. “Se acostó con…” es equivalente a “realizó el acto sexual con…”. Más aún, si en lugar de realizar el acto sexual se va a “hacer el amor”, entonces por un cuestionable respeto, dicen que ello se debe hacer en una cama.

 

No sabemos cómo se pasó de una animal posición dorsoventral (penetración desde atrás) a la que para muchos es la innegociable propuesta de satisfacer el deseo sexual en una cama y en la posición del monje (penetración ventroventral –de frente- y con él encima de ella).

 

Sin negar que hacer el amor en una cama puede tener ciertas comodidades; debemos tener claro que la pasión y el amor no tienen una posición definida ni exclusiva y más bien impulsan a la aventura de ignorar o posponer la cama para así hacer el amor parados, sentados, acostados, reclinados, etc. en cualquier otro mueble u objeto que por sus características determinará una posición novedosa con las consiguientes novedades en la sensación y en el placer. No es lo mismo hacer el amor en una cama que en un sofá, en una silla, en una hamaca, sobre una mesa, sobre una repisa, etc. No es lo mismo hacer el amor en una cama que en un carro, en un ascensor, en una escalera, en un baño, en una oficina, en un avión, etc.

 

Lo que cambia no es solamente el sitio, sino que la aparente comodidad o incomodidad de estas situaciones diferentes ofrecen tanto sensaciones diferentes como emociones diferentes.

 

Las posiciones sexuales no son entonces un catálogo del que se extraigan ideas que se van chuleando a medida que se cumplen, sino el resultado forzoso de adaptarse para aparearse sexualmente en la situación o en el ambiente inmediato. No se necesita leer el Kamasutra para identificar la posición sexual más adecuada dentro de un carro, en una hamaca, en el baño de un avión o en un cuarto de sanalejo.

 

Hacer el amor en estos sitios o situaciones no solamente implica asumir posiciones novedosas y disfrutar contactos físicos diferentes, penetraciones diferentes y movimientos y esfuerzos diferentes; sino que, adicionalmente, implica también disfrutar de las emociones resultantes de sentirse aventureros, vividores, clandestinos, atrevidos y únicos (las personas suelen pensar que ellas son las únicas que lo hacen).

 

Cuando la gente se pregunta cómo hacer para romper la rutina de su vida sexual, lo primero que debe tener en cuenta es cambiar el sitio o la situación para hacer el amor y ya con ello tendrá una buena dosis de novedad.

 

Atrévase.

 

Apreciado lector: Contamos con más de 100 artículos en este mismo blog sobre diversos temas de la sexualidad. Busque aquellos de su interés en el buscador de Terra.com.co o en cualquier otro buscador tecleando en la ventana de búsqueda las palabras “Sexualidad Inteligente” y a continuación el tema de su interés.

 

 

Diciembre 1, 2009

La Inmoralidad Humana en las Relaciones Sexuales.

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Hemos propuesto que si bien la testosterona determina en mucho nuestra disposición para tener relaciones sexuales, hoy el factor más importante resulta ser la sublime comunicación social que se establece con otra persona y las sensaciones y sentimientos involucrados.

 

No podemos negar la importancia de sentir y disfrutar la compañía de la otra persona, amar y ser amados, su piel, su calor, sus besos, su placer y el nuestro, sus orgasmos y los nuestros y todo ello absolutamente ajeno a la procreación.

 

La sexualidad humana rompió todos los preceptos de la naturaleza animal: No copulamos para procrear, hacemos el amor para disfrutar.

 

Y disfrutar implica no caer en monotonías, es entonces novedad, curiosidad, osadía y exploración.

 

La conciencia que nos da nuestro cerebro nos ha propuesto modificaciones en nuestro comportamiento sexual: algunas pasan desapercibidas, otras son bienvenidas y muchas son rechazadas según nuestros códigos éticos y morales circunstanciales.

 

Nuestros encuentros sexuales eran dorsoventrales; esto es, con penetraciones en las que la mujer se inclinaba hacia adelante o se colocaba en posición cuadrúpeda y el hombre  parado o arrodillado tras ella, la asía por la cintura o los hombros y la penetraba desde atrás.

 

Qué momento tan importante aquel en que los humanos propusimos la alternativa de penetraciones ventroventrales (frente a frente) para que nuestras manos quedaran libres para acariciar, nuestros ojos dispuestos a mirar a los ojos de nuestra pareja y nuestra boca dispuesta a besar en la boca.

 

La propuesta hoy se entendería apenas como una variante en posiciones sexuales; pero este simple cambio fue el verdadero comienzo de la Sexualidad Humana; trascendental pero ignorado para la mayoría de la gente.

 

La osadía de nuestros antepasados para probar una variante en nuestras posiciones sexuales nos diferenció en mucho del resto de los animales y nos consolidó humanos; pero, irónicamente, hoy para muchas personas las variantes en las posiciones sexuales les resultan inmorales.

 

Nuestras manos quedaron libres para acariciar, para recorrer y explorar, para estimular y excitar a la otra persona y sin embargo para muchos esa opción ha sido y sigue siendo inmoral.

 

Nuestra boca quedó libre para besar y acariciar, para recorrer y explorar, para estimular y excitar a la otra persona y sin embargo para muchos esa opción ha sido y sigue siendo aún más inmoral; es sexo oral.

 

Más atrevidos aún quienes han osado explorar penetraciones no genitales: No son pocos los hombres y mujeres –todos ellos inmorales para muchos- que reportan inmenso placer por exploraciones o penetraciones anales.

 

La evolución humana nos ha llevado a (y es el resultado de) explorar; y explorando hemos cometido errores; pero pagando el precio de algunos pocos errores inevitables, hemos progresado.

 

Somos lo que somos por nuestra curiosidad, característica que nos define y nos enorgullece. La Sexualidad Humana no puede ser una excepción. Nuestra curiosidad no deja afuera a la sexualidad y más bien la incluye con prioridades y nos hace explorar.

 

Dejemos a un lado la moralidad y quedémonos con la Ética y la Prudencia. Nuestra vida sexual es un asunto que vivimos en pareja y las reglas las establece esa misma pareja. Lo que para una pareja está bien, entonces está bien para ellos* y no hay autoridad alguna que pueda refutarlos o juzgarlos. Dejémoslos disfrutar su intimidad.

 

En cuanto a la prudencia nos atrevemos a mencionar que, orgullosos de la curiosidad humana y promotores de la exploración sexual, recomendamos ir paso a paso y sin arriesgarlo todo a un solo ensayo. La prudencia es el resultado de tomar riesgos controlados y cada vez más osados pero que a su vez estén determinados por nuestro conocimiento, la ciencia y el sentido común.

 

Nuestra vida sexual es para gozarla. Libérese de tontas inmoralidades, desinhíbase y disfrute la curiosidad, la exploración y la novedad.  Adelante.

 

*No deje de leer “Ética Sexual de Pareja”, uno de los primeros artículos de este mismo blog.

Agosto 31, 2009

Posiciones Sexuales No. 1

Categoría: Uncategorized — Tags: , , , , sexualidadinteligente - 9:49 am

Getty Images

No hay que temer a experimentar nuevas posiciones sexuales. Foto: Getty Images

 

Hablar de posiciones sexuales es hablar de diversidad, de ruptura de la monotonía, de exploración, de mutuo conocimiento, de sensaciones nuevas. Pero, irónicamente, el tema de las posiciones sexuales ha sido tradicionalmente utilizado con connotaciones despreciativas o peyorativas que han impedido el hecho de que la humanidad las utilice abiertamente y sin reservas.

 

 

Hoy en día, aún existen personas que se sienten culpables o pecadoras por “pensar” siquiera en la posibilidad de utilizar una posición sexual diferente de la que se conoce como la posición del monje; es decir, la mujer boca arriba con las piernas ligeramente abiertas y recogidas mientras que el hombre se sitúa encima de ella, boca abajo, y entre sus piernas.

 

La literatura y la historia nos presentan evidencias de que el hombre ha procurado la novedad antes que la monotonía. Algunos episodios de Las Mil y Una Noches, El Kamasutra, El Decamerón y muchos más nos refieren juegos, intercambios y posiciones sexuales no convencionales a partir de los que se lograba intenso placer.

 

Los tabúes asociados con la sexualidad no dejan de aparecer para las posiciones sexuales. Es más, probablemente las posiciones sexuales han desencadenado más tabúes que cualquiera otro tema de la sexualidad.

 

Hoy, la mayoría de la gente sabe que existen otras posiciones sexuales diferentes a las que utilizan hasta el cansancio. El Kamasutra nos plantea más de seiscientas; una enciclopedia sexual nos plantea fácilmente más de cincuenta; pero ¿cuántas parejas deciden intentar unas y otras posiciones para disfrutar su actividad sexual? ¿Será común el que las parejas se valgan de un “catálogo de posiciones” en el que vayan registrando sus avances y logros?  La respuesta es negativa puesto que una mala interpretación de lo que son la espontaneidad, la moral y la estética cohíben a las personas para valerse de mecanismos de guía con los que se podría disfrutar mejor la sexualidad.

 

Las posiciones sexuales pueden ser tantas cuantas permitan la elasticidad de las articulaciones, la resistencia y potencia musculares, la salud y el deseo. Si tomamos como referencia al Kamasutra, partimos de más de seiscientas posiciones que podrán ser aumentadas en tantas nuevas como variantes le podamos generar. Una posición cualquiera puede ser modificada tanto en su aspecto como en su resultado dependiendo solamente de la contracción o relajación de un músculo (gire una pierna o un brazo, dóblelos o estírelos, tensione los músculos abdominales o relájelos, etc).

 

Otra manera de clasificar o de identificar las posiciones sexuales se ha intentado a partir de la forma como entran en contacto los cuerpos de la pareja. Ventroventrales se han denominado las posiciones de vientre contra vientre en la que se supone que los dos están cara a cara. Dorsoventral es el nombre de las posiciones en las que la mujer está de espaldas al hombre y él la penetra desde atrás por lo que hay contacto de la zona dorsal de la mujer con la zona ventral del hombre. Sin embargo esta clasificación también ofrece múltiples variantes: pueden darse posiciones ventro-ventrales de pies, acostados boca-arriba uno u otro, acostados de medio lado o arrodillados y de cada una de estas variantes podemos aún obtener otras que dependen de las diferentes posiciones que puede asumir cada una de las extremidades de los miembros de la pareja para apoyarse o para entrelazarse.

 

Otras posiciones son clasificadas en términos de si tienen como propósito la penetración o la estimulación. Estas definiciones que se dan por el propósito de la posición incluyen algunas muy controvertidas dentro de las que se conocen especialmente la fellatio, cunnilingus y la “69″.  Ya no será de interés si la posición es o no ventroventral cuando la pareja pretende realizar estimulación oral. La posición conocida como “69″ recibe su nombre por la inversión existente entre el 6 y el 9 y sugiere que la cabeza de uno se dirige hacia los pies del otro y con esta se logra la mutua estimulación oral. Algunas personas consideran erróneamente que el nombre de esta posición -sesenta y nueve- es el resultado de tener 68 posiciones anteriores en una especie de catálogo.

 

Fellatio es el nombre que se da a cualquier posición en la que la mujer estimula oralmente los genitales del hombre y Cunnilingus se llama a la posición en la que el hombre estimula oralmente los genitales de la mujer. La posición 69 se refiere a la pareja que simultáneamente se proporciona estimulación oral y, por tanto, es una combinación de fellatio y cunnilingus.

 

Desde nuestra perspectiva, que pretende ser más práctica, lo que nos guía a presentar las posiciones de una manera diferente son dos condiciones básicas: la profundidad de la penetración y, por otra parte, el estado de salud y la condición física.

 

Una pareja que quiera disfrutar la relación sexual, y dentro de ella las diferentes posiciones sexuales, debe utilizar las posiciones de contacto y estimulación adecuadamente antes de asumir una posición de penetración. Las posiciones de contacto y estimulación pueden ser tan variadas y diversas como las de penetración pero cumplen un papel, si se quiere, más importante que las de penetración. Algunas de las disfunciones sexuales de pareja se deben a la ausencia de procedimientos y posiciones de estimulación y contacto.

 

Dada la importancia de este tema por la inquietud popular por encontrar guía y autorización para explorar y variar su vida sexual profundizaremos en los temas de “Posiciones según la profundidad de la penetración” y “Posiciones según el estado de salud” en los próximos artículos de este blog.

 

Enero 4, 2009

Nuestras Fantasías Sexuales

En la medida en que las relaciones sexuales son parte importante de nuestras vidas se nos manifiesta la capacidad para inventar o idealizar parejas, situaciones, posiciones, condiciones y otra cantidad de cosas con las que imaginamos que el placer que ha de sentirse se renueva o se intensifica y a todo ello lo llamamos fantasías sexuales.

Por lo general, a quienes les parece que ese es un aspecto intrascendente de sus vidas no se les presenta la necesidad ni de experimentar ni de imaginar las sensaciones propias de la actividad sexual; mientras que aquellos que la encuentran como fuente de comunicación, de afecto y de placer dedican tiempo a explorar, imaginar e inventar sobre relaciones en las que se pueda mantener la novedad, el interés, la curiosidad, el reto y la aventura.

Las fantasías sexuales tienen un valor motivacional muy fuerte. Producen placer por sí mismas, no es necesario hacerlas realidad y, de hecho, algunas de ellas son difíciles de realizar. Con frecuencia se experimenta un cierto sabor de frustración cuando se evidencia que la fantasía que tanto placer parecía producirnos; al ser llevada a la realidad resulta un fiasco. Muchas veces las personas prefieren masturbarse imaginando su fantasía antes que hacerla realidad y por ello no es sorprendente encontrar en las estadísticas que las personas que cuentan con pareja estable, y disponible para relaciones sexuales a voluntad, se masturban frecuentemente.

Algunas personas tienen fantasías sexuales con su propia pareja, lo que las lleva a imaginarse, por ejemplo, situaciones románticas con preludios de cenas a la luz de la vela o largos ratos previos de besos y caricias al calor de una chimenea o irrumpir en la habitación o en la ducha con vestidos, trajes de baño o ropa interior insinuantes o aún desnudos; y en todos los casos imaginando que ello aumentará la disposición y el placer sexuales. Unos más que tambien fantasean con sus propias parejas lo hacen pensando en que el otro toma la iniciativa, muestra más interés y deseo, acepta y asume posiciones sexuales diferentes o expresa su placer más abiertamente.

Otros tienden a fantasear no con sus propias parejas sino con terceras personas que son símbolos sexuales, modelos, parientes, amigos, vecinos y aún desconocidos y, por supuesto, con ellos imaginan situaciones, posiciones y placer irrepetibles. No es raro encontrar que en las fantasías de alguien aparezcan personas de su mismo sexo, sin que por ello sea homosexual y muy frecuentemente las mujeres se sorprenden de su propia excitación cuando observan o imaginan a otras dos mujeres haciendo el amor.

La creatividad y la imaginación en las fantasías sexuales no tienen límites ni parámetros. Hay hombres que fantasean con ser violados por una mujer mientras que son muy pocas las mujeres que harían de la violación una fantasía. Hombres y mujeres imaginan ser forzados a una relación sexual pero casi siempre por alguien que en la realidad no tendría que hacer un gran esfuerzo para obligarlos. Hay mujeres cuyas fantasías están ligadas a la prostitución o a prácticas sexuales con extraños en las que no exista vínculo, ni responsabilidad ni reproches.

Pero de todas las fantasías de hombres y mujeres existen unas que son muy comunes y llaman la atención por sus connotaciones:

Ver al otro, o dejar que lo vean, masturbándose. Esta práctica bien puede ser una fantasía para algunos y para otros una forma de preludio a las relaciones sexuales que puede desencadenar o aumentar el deseo de uno y otro.

Sexo en el Agua.Hacer el amor en el mar, en una piscina, en un jacuzzi y hasta en la ducha llama mucho la atención de hombres y mujeres. Adicional al hecho de que la situación misma de hacer el amor en contacto con el agua puede resultar interesante, es muy posible que las parejas que lo han vivido reporten que la experiencia real fué muy agradable puesto que por las posiciones que hay que adoptar en el agua y por el efecto del agua sobre el aparato sexual del hombre la relación puede prolongarse mucho tiempo aumentando la probabilidad de que la mujer experimente más o más intensos orgasmos.

Posiciones Sexuales. Una forma fantasiosa de romper la rutina es imaginar que las relaciones sexuales se realizan en posiciones novedosas e insinuantes. Con frecuencia esas posiciones sexuales no se pueden practicar en la cama, lo que hace a estas fantasías más interesantes, y requieren de cambios de escenarios. Nuevas posiciones sexuales en el piso, en la sala, en el comedor, en la cocina, en la oficina, en un teatro, en un baño público, en un restaurante, en un avión y aún en el carro son frecuentes en nuestra imaginación. Algunos más neuróticos usarán como guía ciertos catálogos de posiciones -como el Kamasutra con más de 600 posiciones ilustradas- en los que irán chuleando a medida que las van practicando una a una.

Sexo Oral. Dar o recibir sexo oral es una fantasía de la mayoría de hombres y mujeres. Tanto placer experimenta quien fantasea con recibir sexo oral como quien fantasea con darlo. Tanto es así, que una de las más famosas posiciones sexuales es la 69 cuyo nombre no proviene de una numeración en la que hay, al menos, 68 posiciones anteriores sino que representa a dos personas en posiciones opuestas de tal forma que cada uno puede dar sexo oral al otro, simultáneamente. Para muchos es un tanto difícil dar el salto de la fantasía del sexo oral a la práctica por esa cantidad de desinformaciones respecto de los genitales de uno u otro sexo pero es claro que la mayoría de quienes lo han dado o recibido, una vez vencidos los temores y controlados los riesgos, reportan mucho placer y estarían prestos a repetir.

Penetración Anal.Aunque a algunos les cueste creerlo, tanto hombres como mujeres fantasean con ser penetrados analmente. Sin embargo, es muy probable y más sorprendente que sea frecuentemente una fantasía masculina sin que por ello se les pueda calificar de homosexuales. El ano y la zona del periné son áreas especialmente erógenas en el hombre y con penetraciones digitales él puede experimentar sensaciones orgásmicas intensas asociadas con la estimulación rectal de la próstata.

Sadomasoquismo.Si bien existen procedimientos exagerados y riesgosos para estas prácticas, una forma ingenua, segura e interesante de sadomasoquimo muy frecuente en las parejas es la de hacer o que le hagan el amor atado(a) a la cama. Hay una cierta concepción de impotencia, inseguridad y pérdida de control para quien está atado mientras que tambien existe la concepción de control y dominio por parte de quien está libre que hacen de esa experiencia una oportunidad inigualable para realizar esa y otras fantasías con complicidad del otro. De esa manera se imaginan y realizan prácticas de sexo oral, penetraciones anales, control de tiempos, etc que intensifican el placer de la fantasía.

Voyeurismo-Exhibicionismo.Ver a otros, o ser visto por otros, haciendo el amor suele llenar las fantasías de hombres y mujeres y llama la atención el hecho de que con frecuencia son prácticas utilizadas en la realidad para desencadenar el deseo sexual.

Existen fantasías lícitas e ilícitas; morales e inmorales, unas de las que depende siempre el placer y otras ocasionales; unas realizables y otras imposibles; las personales o las compartidas, las eróticas, las sentimentales, etc.; pero en todos los casos nuestras fantasías sexuales son privadas y mientras no nos ocasionen problemas a nosotros, o a terceros, tenemos el derecho de imaginarlas y disfrutarlas a voluntad.

Queda abierto un espacio especial en este blog para recibir sus comentarios sobre sus fantasías sexuales. No publicaremos nombres o datos con los que se pudiera identificar al remitente.