Febrero 8, 2009

¡Acabemos el incesto!

 

Aunque en muchos paises y culturas en el mundo históricamente ha sido legal el incesto con diferentes argumentos para mantener el poder o tradiciones, ahora en occidente ¡está prohibido y penado!

 

Todavía existe una cierta tolerancia para las relaciones entre primos hermanos y ya no tanta para relaciones entre tíos(as) y sobrinos(as); y por eso vamos a referirnos especialmente a las del grupo familiar cerrado: la familia formada por padres e hijos.

 

Hay muchas razones biológicas, psicológicas, sociales, políticas, etc. para promover que las relaciones sentimentales y sexuales se den por fuera, al menos, de la familia inmediata (por afinidad o por cosanguineidad) en primer grado; esto es, no entre padres e hijos, no entre hermanos e incluso no entre abuelos y nietos.

 

Hoy, la más importante es la de tipo biológico que sugiere que al no mezclar y variar los genes se pueden presentar malformaciones importantes en los descendientes -como efectivamente sucede con frecuencia- y por ello es preferible y recomendable que los embarazos se den entre parejas no relacionadas para garantizar variabilidad genética y mayores opciones de supervivencia y adaptación.

 

En segundo lugar, no porque no sean importantes sino más bien porque ocasionalmente hay consenso entre las partes y las consecuencias no se evidencian, están las razones de tipo psicológico para al menos uno de los implicados cuando el incesto se convierte en una de las peores formas de maltrato infantil o de violencia intrafamiliar con consecuencias irreversibles que alteran el curso de la vida.

 

Incesto es entonces cualquier forma de relación sexual entre miembros de una familia cuyos vínculos por afinidad o cosanguineidad sean muy estrechos. Algunas veces es consensuado, esto es, con el consentimiento de las dos personas que, además, pueden ser adultas; pero ello no les quita el rótulo de incestuosos.

 

Es incesto agravado con estupro si solo uno de los miembros de esa pareja incestuosa es mayor de edad, sin importar si hay consentimiento del menor puesto que legalmente se puede asumir influencia, coerción o chantaje del adulto hacia el menor, aunque el menor esté a punto de cumplir su mayoría de edad.

 

Es incesto agravado con violación si uno de los miembros de esa pareja es forzado mediante cualquier mecanismo físico o psicológico a mantener esa relación sexual en contra de sus deseos o preferencias.

 

Son muchos los nacimientos producto del incesto que ingresan a un grupo familiar bajo inciertas  condiciones como, por ejemplo, los hijos producto del incesto entre padre e hija, lo que los hace hijos y nietos de él, mientras que hijos y hermanos de ella, ¡simultáneamente!

 

Entendamos entonces que en la vida real tenemos padres que mantienen relaciones sexuales con sus hijos o hijas; tenemos madres que mantienen relaciones sexuales con sus hijos o hijas; tenemos abuelos que mantienen relaciones sexuales con sus nietos o nietas, tenemos abuelas que mantienen relaciones sexuales con sus nietos o nietas y también tenemos personas que mantienen relaciones sexuales con sus hermanos o hermanas; casos todos en los que aparece la figura del incesto tal vez agravado con estupro o violación.

 

Pero también en la vida real tenemos ¡nietos o nietas que fuerzan a sus abuelos o abuelas a mantener relaciones sexuales con ellos!  y, por supuesto, hijos o hijas que fuerzan a su padre o madre a mantener relaciones sexuales con ellos!.  y para complicar aún más las cosas ¡Incluso relaciones homosexuales!

 

Existe una alta correlación estadística entre quienes vivieron u observaron el incesto en su hogar de crianza y quienes luego lo promueven en su grupo familiar para con sus propios hijos e hijas. Esto no debe parecernos extraño en la medida en que los comportamientos y actitudes que vivimos u observamos en nuestro hogar de crianza es lo que nos acostumbramos a considerar que es “normal” y por lo tanto repetible a voluntad.

 

Esta cadena de repeticiones ¡debe parar! y por eso abrimos este espacio de desahogo que permita guiar -en lo posible- a quienes estén sufriendo la situación para que denuncien y detengan su sufrimiento y reciban ayuda legal y psicológica inmediata.

 

Comentenos su caso…